Columnas sin techo
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Descartamos múltiples nombres en el momento de bautizar este portal: no sabíamos si acudir a la fábula bíblica de Daniel en el foso de los leones, como una digna metáfora de especial resonancia entre hinchas de Santa Fe; o si elaborar alguna alusión que tuviera que ver con los estilitas: aquellos monjes anacoretas que se alojaban en la punta de una columna para meditar hasta la muerte.

En buen momento dejamos de ponernos inteligentes y terminamos nombrándolo con nuestros propios nombres: los Danieles. Y como subtítulo añadimos lo que somos: columnistas sin techo. Porque somos dos tocayos a los que no sólo los empatan su oficio y las sílabas de sus nombres, sino haber compartido espacio en la misma casa editorial, de la cual partimos de forma simultánea y por razones parecidas.

Ahora abrimos este espacio en el cual alojaremos cada domingo nuestras columnas, seguros de que los columnistas no tenemos dueño, o, mejor, de que los dueños únicos de los esfuerzos de un columnista son los lectores.

Queremos dar las gracias a Diego Carvajal, Juan Abel Gutiérrez, Jorge Acosta, Mario Jaramillo y todos los que nos ayudaron a materializar esta aventura en la cual trataremos de servirnos de las nuevas tecnologías para salvaguardar nuestro ejercicio de columnistas independientes, y en el cual, quién quita, en un futuro podamos subir a bordo a otros colegas: otros estilitas que se muden a la punta de sus columnas, y las quieran exponer desde acá.

Ya veremos si sucede. Por lo pronto, acá estamos los dos Danieles dispuestos a cumplir la cita semanal de hospedar nuestras columnas a las seis de la mañana todos los domingos, como si este portal fuera el tejado que improvisamos ante nuestra súbita intemperie. O como una forma feliz de poder seguir siendo lo que somos, lo que siempre fuimos y vamos a ser: dos columnistas sin techo.

#LosDanieles

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