SI ME GANO LA LOTERÍA CON URIBE
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Por Daniel Samper Ospina

Hermanito, le voy a decir la verdad: yo soy seguidor del doctor Uribe, lo sigo hasta en el Twitter duélale al que le duela; por eso, cuando publicó la foto con el número que le había tocado como preso, el número ese que les ponen a los reclusos, le dije a Magally: Magally, anóteme ese número, el número de la reseña del doctor, a ver si nos trae suerte, porque la situación no ha sido fácil, mano, y en eso le soy franco: no ha estado fácil levantar trabajo, aunque el gobierno del doctor Duque nos ha ayudado mucho con su economía naranja y ahora todos en la familia vendemos naranjas en los semáforos. Y si me gano la lotería con Uribe se la dono, la dono todita para la vaca que le están haciendo en el partido.

La semana pasada pensé que iba a hacer mi agosto y salí a vender a la caravana de apoyo al doctor Uribe que pasó por acá, pero eso eran todas camionetas que iban a toda mecha y pues no pude: eso pasaban a las carreras y sacaban hasta los zapatos crocs del doctor Uribe por la ventana, y yo le dije a Magally: eso no me huele nada bien, Magally. Y ella me dijo: no hable así del croc del doctor, y yo le tuve que aclarar que hablaba era del juicio contra Uribe. Para mí que esos magistrados castrochavistas van es a fregarlo: ¿los guerrilleros en el congreso y el doctor Uribe preso? Nanai, le dije yo: guerrillero es guerrillero hasta que se muera, como nos dijo el doctor Everth Bustamante, cuando íbamos allá a oír los discursos en la sede del partido. Ahora agarraron al presidente y si no lo sueltan, como pide el doctor Duque, nos vamos a convertir en otra Venezuela (y allá no hay democracia ni hay nada, ni siquiera respetan las ramas del estado).

Es que estamos en manos de unos magistrados que son de juventud Farc; magistrados que son como un virus y necesitan es que el doctor Uribe los vacune, para que sepan cómo son las cosas.

El trabajo no ha estado fácil por más esfuerzos que hace el gobierno, porque eso sí le confieso, mano, que yo voté por Duque, acá en la casa siempre votamos por el que diga Uribe, Uribe es un sentimiento. Por Santos, y mire cómo resultó, le entregó el país a las FARC; por el doctor Zuluaga, a quien le robaron la elección; por el No, que también nos lo robaron. Hasta por Jáider Villa, a quien el doctor Uribe le hizo un guiño.

Entonces también voté por Duque, pero, claro, la izquierda no lo ha dejado gobernar, y encima vino esta pandemia, y yo venda y venda naranjas para nada, hasta que vi la foto del doctor Uribe con los ojos así bien abiertos, abiertos como un expediente, mejor dicho, grandotes, y vi el número que le toca usar de preso, y ahí fue que dije: Magally, anote ese número, me voy a comprar el chance en honor al doctor Uribe, qué tal salga. Y Magally me dijo: Fabián, usted es bobo, ¿él qué va a tener chance de salir? Y yo le dije: hablo del número, Magally, de la serie. Y ella volvió y me preguntó que de cuál serie, que si de la serie Matarife, hasta que yo le expliqué que era del chance como el que vendía La Gata, y que no viera esa serie, que más bien leyera harto libro como doña Lina.

Pero en el chance ya no pagaban con ese número, ni siquiera con el 82, que porque mucha gente lo había comprado. Entonces dije: pues le hago a la lotería, qué carajos, y así hice porque le digo algo, mano: yo soy persona de fe y tenía la sospecha de que el doctor Uribe me iba a ayudar, porque él tiene poderes, ¿sí?, poderes paranormales, y no es primer vez que se manifiesta. En Soledad, Atlántico, vieron el perfil del doctor Álvaro en un pargo frito. Un pargo rojo, parece. Un conocido me dijo que se le apareció una vez en forma de pajarito. Y una muchacha que sigo en el Facebook publicó una foto de su cocina y se veía clarita la silueta del doctor en una mancha de humedad. Salía con el tinto en la mano y todo, salía a caballo. Ahora hay romería para ir a prenderle una vela, una vela a Dios y otra a él.

Magally anotó el número y me fui a conseguir un talón que lo tuviera, porque en eso soy como el presidente Duque, que es muy pegado del talón; para el caso del talón del doctor Uribe. Y fue al día siguiente que vi ya las noticias. Al principio no creí, pero luego Magally comenzó a gritar:

—¡Cayó el gordo, cayó el gordo!

Y yo le dije: Magally, esa no es manera de referirse al señor presidente, respete para que la respeten. Y entonces ella gritó:

—No, que fue que cayó el mayor, cayó en Bucaramanga.

Y yo le dije: pero si el doctor Uribe estaba era en Río Negro.

Hasta que ya al final fue que capté, y me puse feliz, casi de echar tiros al aire, plomo es lo que hay.

Yo ya había jugado a la lotería, pero inspirado en líderes políticos muy pocas veces. Le aposté una vez al ocho mil en épocas de Samper. Compré un número con varios ceros a la izquierda pensando en el gabinete del doctor Iván. Y me gané un seco jugando la lotería de Minesa, acá cerca, en Santurbán.

Ya cuando la misma Magally me hizo captar, me puse feliz, claro. Imagínese: 3500 millones, un platal. Alcanza para una campaña de publicidad en redes sociales y sobra. Los iba a donar para la vaca que están haciendo para el doctor Uribe, pero vamos a mirar con Magally, porque la situación está muy berraca.

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