PALABRAS DE DUQUE A BIDEN
Compartir contenido:

Por Daniel Samper Ospina

Estimado presidente Biden:

Antes que nada permítame informarle que su amigo, el presidente Uribe, le manda a decir que muchos saludos y que lo quiere mucho.

Saco unos instantes de mi ocupada agenda presidencial, cargada esta semana con eventos tan trascendentales para mi gobierno como el acto de presentación de credenciales del embajador de Venezuela de Juan Guaidó (Wild On, como el programa, en su pronunciación en inglés), para felicitarlo por su reciente triunfo electoral; ponerme a sus órdenes en lo que pueda resultarle útil, y aclarar, de paso, cualquier rumor mal intencionado que pretenda socavar las buenas relaciones de nuestras dos naciones, hermanadas desde que obtuvieron su libertad gracias a los mismos padres fundadores.

No resultaría extraño que por estos días llegue a sus oídos la infame versión de que nuestro gobierno apoyó decididamente la candidatura de Donald Trump, tesis tan falsa como mis canas.  Nuestra política exterior siempre ha sido respetuosa del bipartidismo, como bien lo dijo el embajador Alejandro Ordóñez (en la cena de recaudo de fondos para la campaña de Trump Presidente). Y jamás haríamos nada que atente contra las relaciones de los dos países, como no sea nombrar a Pachito Santos en la embajada de Colombia en Washington.

Presidente: una larga tradición de amistad recorre nuestros dos países. Así como existen Carolina del Norte y Carolina del Sur, acá tenemos Santander del Norte y Santander del Sur, y con ayuda de la senadora Valencia fundaremos en el futuro un Cauca del Norte y otro del Sur. Salvo Ernesto Samper, a quien mi gobierno le quitó la visa de ingreso a Chaparral, nuestros expresidentes sostienen una relación de histórica hermandad con personalidades de su país: Álvaro Uribe con George Bush; Andrés Pastrana con Jeffrey Epstein.

Y por si fuera necesario mencionar otros vínculos, no existe político colombiano alguno que me venza en retos radiales de conocimientos de rock americano: gracias a ello gané las elecciones. Y conozco Washington como la palma de mi mano, ciudad en la que se me ocurrió la orange economy y cuyas calles caminé mientras admiraba sus librerías y el pollo en balde de KFC, para no hablar de Dunkin Donuts y demás entidades que recuerdo con especial cariño.

Con semejantes antecedentes, pues, resultaría fatídico dejarse guiar por noticias falsas según las cuales nuestro gobierno se la jugó por Trump y quiere ahora convocar un cerco diplomático contra su país para contener un posible gobierno castrochavista en cabeza suya; noticias falsas que tanto su partido como el mío hemos rechazado de modo consistente, desde aquellos días en que prevenimos a la gente para que no saliera a votar por el Sí en el plebiscito so riesgo de perder las pensiones o recibir la carga de un rayo homosexualizador.

Presidente: he dispuesto que, en acto de caballerosidad, la doctora Caya Daza y Pacho Santos, nuestras personas claves en USA, aterricen cuanto antes una cumbre en que sostengamos una cordial y muy franca conversación sobre problemas y perspectivas de Colombia y la región, acá, en mi tierra. También he designado a la doctora Dania Londoño (así no sea egresada de la Sergio Arboleda) para que coordine dicho encuentro, cuya sería su natal San Andrés, en caso de que se requiera la presencia del señor fiscal, nuestro Attorney General, Frank Beardman, the second man of the nation.

La idea es que nos conozcamos, y que conozca al embajador de Juan Guaidó, y que ambos conozcan a nuestra canciller y me la presenten, por qué no, para que yo también la conozca.

Quiero mostrarle en persona los avances del proceso de paz, que he impulsado con decisión; exponerle el manejo que le dimos a la Minga, the Ming, para que mejore su relación con Indiana, donde, según entiendo, usted fue derrotado; presentarle a Óscar Iván Zuluaga, definitivo para su triunfo en Pensilvania, Caldas. Invitarlo a que salga en alguna sección de mi programa de televisión. Y fomentar una agenda de negocios binacional; agenda que atraviesa un extraordinario momento gracias a la comprometida inversión de empresarios colombianos en empresas Estados Unidos (concretamente de Tomás Uribe, concretamente en la empresa DCI Group.)

A María Juliana le encantaría organizarles a sus bisnietos un viaje a Panaca para que conozcan esta bonita tierra que siempre ha creído en usted. Porque acá somos suyos, presidente. Al señor Trump lo rechazamos al punto de que, durante la campaña, algunos utilizábamos su publicidad para taparnos las gotículas de la nariz, como lo hizo en clara muestra de rechazo por él la senadora Cabal, a quien acá le presentaré.

Celebro, pues, su triunfo con la misma sinceridad con que lamenté el fallecimiento de Horacio Serpa. Aunque sé que no es una prioridad en este momento, si usted quiere ir instalando una base acá, con todo gusto separo lotecito plano. Lo mismo cualquier acción que quiera adelantar en nuestros páramos para demostrar a los republicanos que usted no es enemigo del fracking.

¡Colombia es bidenista! ¡Biden es Colombia en las elecciones! Reciba mi sincero abrazo.

PD: Anexo ancheta con sombrero vueltiao, panela, mi libro Indignacción y una foto del burro que olvidó el expresidente Obama en Turbo para que se lo lleven cuando vengan, si es que no lo he nombrado antes en el gabinete.

Puede ver más contenidos de Daniel Samper Ospina ingresando aquí.

Compartir contenido:
error: El contenido está protegido