RETRATO DE UNA INFAMIA
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La justicia condenó por sus actos de corrupción a Alirio Villamizar y a María Meneses, sin embargo, sus hijos siguen beneficiándose de sus delitos.

Por Daniel Coronell

El representante a la Cámara Óscar Villamizar Meneses se está haciendo el loco para incumplir una decisión judicial que le ordena a él y a sus dos hermanos devolver una finca que está en poder de ellos, pero que pertenece realmente a una familia campesina desplazada y despojada por la violencia. La propiedad debería haberse restituido a más tardar el pasado 10 de agosto. Aunque los registros públicos ya están a nombre de los dueños legítimos, los Villamizar no han devuelto la tierra. La historia del predio es también un relato de los abusos y corruptelas que varios miembros de la familia Villamizar han cometido por años.

La Sala de Restitución de Tierras del Tribunal Superior de Cúcuta ordenó que la finca les sea devuelta a Martha Capacho Contreras y a sus tres hijos, después de comprobar que fueron sacados de su propiedad con amenazas y que tuvieron que venderla a menos precio, por necesidad, a alguien que terminó vendiéndola a los poderosos hermanos Villamizar.

Ese alguien se llama Jairo Alonso Mantilla Vergel y es un caballista y comerciante que también ha hecho política en Santander y el Cesar a nombre de dos de los partidos en los que ha militado Óscar Villamizar: Opción Ciudadana (el antiguo PIN) y el Centro Democrático.  

La señora Martha Capacho, su esposo Óscar Duarte y sus hijos tuvieron que dejar su finca en Girón con 120 reses y un tractor, por el pecado de tener un radioteléfono. El aparato le pareció sospechoso a un cabecilla de la guerrilla que los señaló como informantes del Ejército y terminaron saliendo con lo que tenían puesto a vivir arrimados en la casa de la mamá de doña Martha en Bucaramanga.

Cuentan los documentos del proceso que “Ante la imposibilidad de retornar al predio Lote Villa San José o Puerto Rico, pasando grandes necesidades y sin tener ninguna otra oferta, los señores Óscar Duarte y Martha Capacho acuerdan con el señor Jairo Mantilla, quien los contactó en la ciudad de Bucaramanga, la permuta de su finca con un inmueble que se encontraba hipotecado, ubicado en el barrio El Prado, negocio que se realizó finalmente con la cuñada del señor Mantilla, Luisa Castellanos Rodríguez”.

La señora Luisa Castellanos no era solamente la cuñada de Jairo Mantilla Vergel, también fue la funcionaria de la Gobernación de Santander que recibió la denuncia de la familia desplazada, como consta en este documento. 

Es decir, la compradora tuvo la primera noticia de la existencia del predio y del posible negocio por su condición de funcionaria que trabajaba teóricamente “a favor” de los derechos de los desplazados.

Con lo poco que les quedó de la transacción, los despojados compraron un pequeño camión usado que el padre manejaba para transportar ganado. La tranquilidad tampoco duró mucho, Óscar Duarte fue asesinado por paramilitares que se quedaron con el camión.

Un tiempo después, Luisa Castellanos, la antigua funcionaria y propietaria inscrita de la finca, le escrituró el predio a su también cuñada Nancy Torcoroma Mantilla Vergel. Ella a su vez vendió la finca al hoy congresista Óscar Villamizar y a sus hermanos Ingrid y Danny Alirio. La venta se registró en la Notaría 11 de Bucaramanga. Y ahora van a ver ustedes cómo encajan todas las piezas. 

En agosto del año 2009, por orden de la Corte Suprema de Justicia, fue allanada la casa del senador Alirio Villamizar y de su esposa María Meneses, padres de los falsos dueños de la finca de los desplazados. Buscaban pistas sobre la participación del entonces senador Villamizar en el llamado “carrusel de las notarías”, una de las maneras usadas para comprar votos parlamentarios para aprobar la reforma constitucional que permitió la reelección de Álvaro Uribe.

En la caja fuerte de los Villamizar encontraron 1.000 millones de pesos en efectivo y varios documentos reveladores, incluyendo la contabilidad de la Notaría 11 de Bucaramanga, que tenía que entregar la mitad de sus ingresos al senador Villamizar. Su esposa María Meneses tenía escritorio dentro de la notaría, la misma en la que se registró la venta de la finca de los desplazados a los hijos de los Villamizar.

Los investigadores también encontraron un certificado de Agro Ingreso Seguro por 496 millones de pesos a nombre de Danny Alirio Villamizar. Era un subsidio no reembolsable, es decir un regalo de plata pública, para instalar un sistema de riego. 

La finca en donde se instaló el costoso sistema de regadío, pagado con plata de los contribuyentes, es la misma de los desplazados que sigue hoy en poder del congresista Óscar Villamizar y sus hermanos Ingrid y Danny Alirio.

Algo más, mientras era senador, Alirio Villamizar le colgó un mico a una de las reformas tributarias del gobierno Uribe para declarar que los beneficiarios de Agro Ingreso Seguro, como su hijo, no tenían que pagar impuestos sobre el dinero público que les regalaron. 

La justicia condenó por sus actos de corrupción a Alirio Villamizar y a María Meneses, sin embargo, sus hijos siguen beneficiándose de sus delitos.

PS: Con ponencia del representante Óscar Villamizar, la Comisión de Acusación de la Cámara acaba de absolver al presidente Iván Duque por su participación en la reunión de Óscar Iván Zuluaga con Duda Mendonça auspiciada por Odebrecht. Villamizar sostiene que no hubo delito y que si lo hubiera en todo caso ya estaría prescrito. 

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