OPERACIÓN MANUELA
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La falta de decoro en informaciones atadas a los intereses billonarios de los dueños del medio ha ido de la mano con la adulación al presidente Iván Duque y su gobierno.

Por Daniel Coronell

En su batalla para quedarse con Nutresa, Sura –y por esa vía con Bancolombia–, los señores Gilinski han tenido al gobierno de Iván Duque de su lado, han usado la revista Semana como arma de guerra corporativa y han infiltrado ruidosamente las asambleas de Argos y Nutresa con agentes suyos que se presentan como personeros de pequeños accionistas independientes.

Empecemos por esto último porque siguiendo esa pista llegaremos a lo demás.

Esta semana el periódico El Colombiano reseñó un incidente que se repitió con idéntico libreto en las asambleas de Argos, Sura y Nutresa, citadas para responder la oferta hostil de adquisición de acciones planteada por el grupo Gilinski. La noticia titulada “¿Una inflitrada de Gilinski en las asambleas del GEA?”, relata que un abogado llamado Juan Sebastián Gaviria, en representación de la pequeña accionista Manuela Chavarro, encendió el debate en cada una de las asambleas diciendo que Argos y Nutresa entregaban información insuficiente a los socios minoritarios. (Ver vínculo)

Dice el artículo: “Sobre la señora Chavarro, a quien Gaviria dijo representar, se confirmó que posee cuatro acciones de Grupo Argos y unas pocas de Nutresa, pero su apoderado no supo precisar desde cuándo las adquirió”.

Y agrega: “Otras fuentes aseguraron que la señora Chavarro hace parte de la firma Nieto Abogados, fundada por Luis Eduardo Nieto quien integró la junta directiva del Banco GNB Sudameris (de propiedad de los Gilinski) en el periodo 2020-2021. Gaviria no confirmó ni desmintió esa versión”.

Evidentemente la página web de Nieto Abogados muestra que el socio fundador es Luis Eduardo Nieto, apoderado de los Gilinski desde los años 90; que Juan Sebastián Gaviria es asociado senior y que su poderdante, la pequeña accionista Manuela Chavarro, es abogada de esa firma. (Ver vínculo)

Pero la historia es aún mejor. 

La pequeña accionista Manuela Chavarro es también la persona que constituyó el 19 de octubre de 2020 la empresa JGDB Holding SAS, una compañía, con apenas un millón de pesos de capital, que los Gilinski están usando como vehículo societario para tratar de tomarse Sura. 

Los documentos mercantiles muestran que doña Manuela Chavarro firma como apoderada de la empresa, subordinada de una sociedad en Panamá, de la cual son directivos Jaime Gilinski como presidente, Josh Gilinski como secretario y Gabriel Gilinski como tesorero. 

Es decir la pequeña accionista es la representante de los Gilinski.  

Pero ahí no terminan las sorpresas. Manuela Chavarro Gómez es también miembro de la junta directiva de Publicaciones Semana.

En el registro de la Cámara de Comercio de Bogotá aparece en el quinto renglón de la junta directiva de Semana, como suplente de su jefe Luis Eduardo Nieto. 

A partir del anuncio de la OPA, la revista de Gabriel Gilinski ha publicado 83 notas bajo títulos que van desde “OPAs por Nutresa y Sura, aún más atractivas con cierre del dólar en $ 4.070” hasta “¿Comunicado engañoso sobre el crecimiento del patrimonio del Grupo Sura?”; pasando por frases como “por ahora el mercado no parece creerles”, refiriéndose a su contraparte en la guerra corporativa.

La falta de decoro en informaciones atadas a los intereses billonarios de los dueños del medio ha ido de la mano con la adulación al presidente Iván Duque y su gobierno. En un acto de abyección sin precedentes, Duque terminó hace unos días firmando el artículo de portada de Semana.  

El gobierno ha pagado con creces la zalamería. 

La OPA sobre Nutresa  recibió en solo 10 días luz verde de la administración Duque cuando OPAs similares han tomado mucho más tiempo: Familia S.A. recibió la autorización a los 31 días, Almacenes Éxito debió esperar 34 y Cemex 47. En el cuadro adjunto, ustedes pueden ver el récord que rompió la Superfinanciera de Duque para agilizar la aprobación del negocio de los Gilinski.

Por mandato normativo, la OPA de Sura necesitaba autorización previa de la Superintendencia de Salud ya que la eventual adquisición le entregaría al grupo Gilinski más del 10 por ciento de una Empresa Promotora de Salud: EPS Suramericana. Esa autorización no existe.

La ley establece, además, que antes de ser lanzada una transacción que conduzca a un cambio de propiedad del 10 por ciento o más de una entidad vigilada por la Superintendencia Financiera, se requiere aprobación del superintendente. El trámite no se cumplió a pesar de que eventualmente la OPA conduciría a un cambio de más del 10 por ciento de varias entidades vigiladas, entre ellas Fiduciaria Sura, Seguros Suramericana, Protección S.A. y Bancolombia.

Por supuesto, ninguno de estos argumentos legales ha tenido cabida en Semana. Cuando La Silla Vacía hizo observaciones válidas sobre el papel de la revista en este negocio, la respuesta fue un ataque sugiriendo que el portal periodístico los criticaba porque empresas del Grupo Empresarial Antioqueño anunciaban en su página. Lo que olvidaron decir es que Semana también recibe avisos comerciales de las empresas del GEA como muchos otros medios en Colombia, incluyendo a Los Danieles.

En el ejercicio honesto del periodismo ni la información, ni la opinión, pueden mezclarse con la pauta. Tampoco con los intereses empresariales de los dueños del medio. 

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