LAS NUEVAS AVENTURAS DE PULGARCITO
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Boris Rodríguez y Luis Fernando Acosta Osío tienen un as bajo la manga: afirman que las reuniones de la extorsión, que incluyen la voz del detenido exsenador Eduardo Pulgar, fueron grabadas y están a disposición de la justicia.

Por Daniel Coronell

Dos antiguos aliados del exsenador Eduardo Pulgar aseguran que, desde la cárcel La Picota en Bogotá, el político los viene extorsionando. Ellos denuncian que Pulgar les está pidiendo tres millones de dólares a cambio de “no meterlos al baile”. Pulgar está preso por haber tratado de corromper a un juez para que favoreciera los intereses de su patrocinador Luis Fernando Acosta Osío, quien a través de cuestionadas maniobras se hizo al control de la Universidad Metropolitana y el Hospital Metropolitano de Barranquilla, cuya facturación anual suma 80.000 millones de pesos.

En un giro inesperado en esta trama de corrupción, Acosta Osío  –indudable beneficiario de las gestiones ilícitas de Pulgar– se convirtió en su víctima. El otro denunciante es un contratista llamado Boris Rodríguez, hombre cercano a Acosta Osío, y quien lo acompañó a una de las reuniones para tratar de persuadir a un juez de que fallara como a ellos les convenía.

Pulgar renunció a su curul de senador buscando escapar de la jurisdicción de la Corte Suprema de Justicia que ordenó su captura. La Corte determinó, el pasado 25 de febrero, que conservaría la competencia para procesarlo. La semana siguiente, según los denunciantes, empezó la extorsión.

Dice Boris Rodríguez que en la mañana del jueves 4 de marzo acudió a la residencia en Barranquilla de un político del grupo de Eduardo Pulgar, llamado Manuel Polo Florido, candidato fallido a la Alcaldía de Aracataca, a quien todos llaman “el gordo Florido”.

Cuando llegó se encontró al gordo Florido hablando por FaceTime con Eduardo Pulgar. Atestigua Rodríguez que a través de la videollamada pudo ver a un exaltado y amenazante Pulgar vociferando y amenazando desde La Picota. El principal blanco de sus improperios era Luis Fernando Acosta Osío.

Boris Rodríguez relata que esa no fue la única vez que se encontró con el gordo Florido, quien según él actúa como emisario del político preso, hubo al menos cuatro reuniones, tres de ellas en Barranquilla y una en Santa Marta. En una de ellas Pulgar se conectó por teléfono y su voz fue amplificada por el altavoz.

En otro de los encuentros, le leyeron a Rodríguez un documento en el que Pulgar hacía las cuentas de todo lo que estaba pagando por su  defensa, más los salarios que dejaba de percibir como senador, más el lucro cesante y las oportunidades desperdiciadas. Al final tasaba en tres millones de dólares sus daños por estar preso y anunciaba que contactaría a Luis Fernando Acosta Osío para pactar una forma de pago en módicas cuotas.

Llamé al gordo Florido quien me dio su versión de los hechos. Afirmó que no ha visto a Eduardo Pulgar desde que está en la cárcel y que tampoco ha hablado por teléfono con él porque “todo el mundo sabe que en la cárcel están prohibidos los teléfonos”.

El gordo Florido también me dijo que Boris Rodríguez lo había llamado alguna vez a decirle que quería verlo y que él lo atendió en su casa de Barranquilla porque “mi mujer estaba recién parida”. Asegura que el principal tema de la conversación fue la preocupación compartida por el covid y el temor de que pudieran morir.

La llamada se interrumpió varias veces porque el gordo Florido iba por una carretera. Al final reconoció que en su conversación con Boris Rodríguez se mencionó que “ellos, los Acosta, estaban asustados porque el senador está negociando con la Corte” y rápidamente concluyó “la conversación no quedó en nada. Ahí no se habló nada más”.

Llamé al abogado Jaime Granados, apoderado del exsenador Eduardo Pulgar, para preguntarle por las acusaciones de extorsión contra su representado. Después de hablar con su cliente me dijo que según Pulgar: “Todo es absolutamente falso. Reconoce que tiene una relación cercana con el señor Florido pero que no ha hablado con él desde que está detenido y tampoco piensa que Florido se esté inventando esto para lucrarse”.

El doctor Granados me dijo además que Pulgar asegura que “sí conoce a Boris Rodríguez pero que no ha hablado con él ni directamente ni por interpuesta persona, desde que está detenido”.

Boris Rodríguez y Luis Fernando Acosta Osío tienen un as bajo la manga: afirman que las reuniones de la extorsión, que incluyen la voz del detenido exsenador Eduardo Pulgar, fueron grabadas y están a disposición de la justicia.

Lo más grave es lo que les voy a contar ahora: la Fiscalía ya conoce estos hechos y se viene haciendo la de la vista gorda para no empezar la investigación.

Al día siguiente de la primera reunión, Boris Rodríguez y Luis Fernando Acosta Osío denunciaron penalmente por extorsión a Eduardo Pulgar. Como ya no era senador, la autoridad competente era la Fiscalía General de la Nación.

La denuncia llegó por reparto inicial a la Fiscalía 8ª Seccional del Atlántico el 10 de marzo de 2021. Ocho días después, el 18 de marzo, pasó al conocimiento de la Fiscalía 23 seccional de Barranquilla. Inexplicablemente el 23 de abril, fue remitida a un tercer despacho: la Fiscalía 41. En menos de dos meses tres fiscales han tenido el caso sin hacer nada para investigar este gigantesco escándalo.

A pesar de que los presuntos extorsionados han pedido repetidamente que sean llamados a ampliación de denuncia, para presentar nuevos hechos y grabaciones y para pedir la protección de sus vidas, la Fiscalía sigue paralizada como si una vez más estuviera privilegiando el interés del investigado sobre el de sus víctimas.

P.S.: Condeno toda forma de violencia. La protesta está justificada pero debe ser pacífica. Los crímenes cometidos por miembros de la fuerza pública tienen que ser investigados por una autoridad judicial civil e independiente.

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