EL FUNDADOR
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Por Daniel Coronell

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Un polémico prestamista está vinculado a la historia de la empresa Du Brands SAS  a la que el gobierno de Iván Duque le adjudicó –en plena pandemia– un contrato por 3.350 millones de pesos para mejorar la imagen del presidente en las redes sociales. Desde 2018, la empresa ha recibido cerca de 27.000 millones de pesos de los contribuyentes en contratos pagados por entidades públicas, o mixtas controladas por el gobierno, entre ellas el Ministerio de Trabajo, Fiduprevisora, Findeter, Fontur y la Presidencia de la República, a través del Fondo de Programas Especiales para la Paz.

La cara visible de la afortunada Du Brands SAS es el señor Pedro Sarmiento Charry, conocido en su gremio con el remoquete de Pipo. Él no es un experto en comunicación digital sino un organizador logístico de eventos. Pipo y su compañía se presentaban hasta hace poco como “operadores profesionales de congresos, ferias y convenciones”. Consigue tarimas, maneja sonido y luces, opera el video wall, reparte las gaseosas y hace que todo funcione en un concierto o en una feria. Eso no es poco, pero no lo convierte en experto en comunicación digital.

Abundan imágenes de Pipo organizando eventos como los talleres democráticos que se armó Álvaro Uribe, ya como expresidente, para aliviarse la nostalgia que sentía por los consejos comunitarios de sus dos períodos presidenciales.

Du Brands es hoy una sociedad simplificada por acciones, una SAS. Por ley, las SAS no tienen que registrar públicamente los libros de accionistas. La norma permite cierta opacidad en estas compañías porque impide conocer con exactitud la identidad de los dueños actuales. Por ejemplo, de Du Brands se sabe que desde hace cinco meses está controlada por otra SAS que se llama Gracia del Padre SAS. El cambio de control se hizo el 30 de diciembre de 2019 –¿por qué les gustará tanto reformar sociedades en períodos festivos?– y el capital de Gracia del Padre, apenas 10 millones de pesos en el momento de su fundación en 2017, era de Pipo y de Alejandra Helena de la Hoz Moreno por mitades. No es posible saber si sigue así o si ha cambiado.

Esta semana busqué sin éxito al señor Pedro Sarmiento. Pipo no me contestó. El que sí me contestó fue Emanuel Echeverri, hijo de Luigi Echeverri, gerente de la campaña presidencial de Iván Duque.

Emanuel, quien como lo reveló 6 am de Caracol, trabaja para Du Brands, me aseguró que solo es un empleado que trabaja “por contrato de obra o labor como director y coordinador del equipo digital”, “desde septiembre 1 de 2018” y “no conozco quiénes son los accionistas”.

También pude encontrar los documentos de inicio de la compañía Du Brands. Una escritura del año 2009 muestra que la sociedad nació llamándose Du Mercadeo S.A. Entre sus accionistas estaba Pipo, tres personas que tienen en común llevar el apellido Gutiérrez como primero o segundo y el mayor socio era una empresa llamada Grupo Empresarial Andino S.A.

Siguiendo el matorral societario, encontré que los dos accionistas más grandes del entonces controlante Grupo Empresarial Andino son Carlos Eduardo Gutiérrez Villegas y la Organización Servimos. Los demás socios son miembros o allegados de la misma familia Gutiérrez, incluso algunos de ellos figuran también como socios fundadores de Du Mercadeo S.A.

Carlos Eduardo Gutiérrez empezó su fortuna prestando plata a interés en el popular barrio Ricaurte de Bogotá. Fue tal su efectividad prestando –y sobre todo cobrando– que logró construir un imperio empresarial de miles de millones de pesos, con ramificaciones internacionales. Sus compañías más conocidas han sido la Organización Servimos y Factoring Servimos.

Gutiérrez también ha tenido su corazoncito político. Entre sus patrocinados han estado Germán Vargas Lleras y Álvaro Uribe Vélez.

A este último llegó a escribirle un poema que fue publicado en el diario El Tiempo, en vísperas de las elecciones del año 2002:

“Agitado como el mar / por grandes tempestades / nuestra patria, triste patria / reclama un timonel. / Usted, doctor Uribe, privilegiado por Dios / con dones de humildad, / valentía y honestidad / encarna las esperanzas / de un pueblo atribulado / golpeado por un puñado de dementes / sin Dios ni ley”.

Es un pesar que el fino bardo del barrio Ricaurte haya preferido las letras de cambio a las de los versos y que le haya puesto a su oficio de prestamista mayor interés –nunca estuvo mejor dicho– que a su promisoria carrera poética.

Algunas actividades de Gutiérrez han suscitado polémica. Varias tienen que ver con la compra efectiva, o el intento de compra, de propiedades confiscadas a narcos que controlaba la Dirección Nacional de Estupefacientes. Otras con investigaciones a financiación de políticos en la Corte Suprema de Justicia que derivaron en inspecciones judiciales a alguna de sus empresas. Nada de eso cuajó judicialmente. Su buen nombre sigue intacto.

Lo cierto es que su presencia en el origen de la empresa tantas veces premiada por el gobierno de Iván Duque, es algo definitivamente interesante.

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