EL ENGAÑADO
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Es muy reveladora la vía por la que el verdugo de Cajamarca llegó a declarar en el juicio al hermano de Álvaro Uribe.

Por Daniel Coronell

En su sermón autoabsolutorio ante la Comisión de la Verdad, el señor expresidente Álvaro Uribe aseguró que en la masacre de Cajamarca “los soldados me engañaron”. Lo que no dijo es que el antiguo comandante de esos soldados –y mayor responsable de los desplazamientos forzados, secuestros, robos y asesinatos, en esa zona del Tolima– fue presentado por los abogados de Uribe como testigo a favor de su hermano Santiago en el juicio por la conformación del grupo paramilitar Los 12 apóstoles.

Los expedientes judiciales muestran la responsabilidad del oficial del Ejército Juan Carlos Rodríguez Agudelo, alias Zeus, condenado por homicidio, concierto para delinquir, desaparición forzada, secuestros, tortura y robos en la zona de Cajamarca, Tolima.

En noviembre de 2003, siendo capitán y comandante de la compañía Búfalos del Batallón de Contraguerrillas Número 6, Pijaos, Rodríguez Agudelo disfrazó a un grupo de sus hombres como paramilitares. Algunos de ellos vestían al mismo tiempo brazaletes de las llamadas Autodefensas y pañoletas del Ejército con la palabra Pijaos impresa.

Los hombres se identificaron como miembros del Bloque Tolima e iniciaron un recorrido de abuso, terror y muerte. Algunas de las víctimas documentadas fueron Jesús Antonio Céspedes, Ricardo Espejo, Marco Antonio Rodríguez y Germán Baquero. Todos ellos fueron secuestrados, torturados y asesinados. 

Los uniformados iban de parcela en parcela amenazando, torturando y robando lo que se encontraban: Una máquina de coser aquí, unos pocos ahorros guardados debajo de un colchón allá. El mayor botín lo encontraron en las fincas de Herminso Aragonés, Gladys Gómez y Ricardo Espejo. De allí se llevaron 60 cabezas de ganado.

Gracias a ese acto de abigeato, fueron identificados los militares responsables. 

El 13 de noviembre de 2003 a las dos de la mañana, un retén de la Policía del Quindío les dio orden de parar a dos camiones cargados con 28 vacas. En uno de los camiones iba el soldado profesional Albeiro Pérez Duque. De acuerdo con la sentencia judicial, el soldado Pérez “aceptó haber sustraído los semovientes transportados, los cuales iban a ser llevados a la finca del señor Jairo Gómez (suegro del también sindicado Juan Carlos Rodríguez Agudelo, Zeus) tratándose en ese instante de evitar la retención del ganado, ofreciendo dinero a uno de los agentes del orden”.

El policía no aceptó el soborno pero al soldado cuatrero Albeiro Pérez Duque nada le pasó. Tan quedó en libertad que unos meses después fue uno de los ejecutores de la masacre de una familia en esa zona de Cajamarca.

La noche del domingo 10 de abril de 2004 en la misma vereda Potosí, de Cajamarca, fueron asesinados un bebé de 6 meses llamado Cristian Mendoza Urueña, sus padres Yamile Urueña y Albeiro Mendoza, los dos de 18 años de edad, el niño Julio César Santana Reyes de 14 años y Norberto Mendoza Reyes de 24.

Los mataron a tiros de fusil en la carretera. Los asesinos fueron Albeiro Pérez Duque, el mismo cuatrero del que ya hablamos, y otros cinco soldados profesionales. Estaban con un cabo llamado José Alejandro Gómez que finalmente fue absuelto.

El entonces presidente Álvaro Uribe, fiel a su costumbre de invadir las funciones de la justicia y querer subordinarla, declaró en alocución televisada: “Estoy convencido de la buena fe del Ejército en esta equivocación. Si se tratara de un ejército violador de derechos humanos quienes dispararon contra los campesinos hubieran buscado el ocultamiento, la mentira o la desaparición de los cadáveres”.

Sin embargo, un equipo periodístico del canal Caracol encontró que en la sencilla casa de tablas que habitaban las víctimas estaba la mesa servida, como si alguien los hubiera sacado cuando estaban comiendo. No habían llevado siquiera pañales para el bebé. Alexander Mendoza, el familiar que identificó los cadáveres, atestiguó que la escena fue alterada. Los militares movieron los cuerpos.

La versión inicial señalaba que en medio de la oscuridad y la neblina, les habían dado la orden de alto cuando caminaban por la carretera y que como los campesinos no obedecieron, los militares abrieron fuego. El cabo José Alejandro Gómez reconoció que no oyó que les pidieran detenerse a los civiles: “En ningún momento escuché la voz de Alto, somos el Ejército, que teníamos que decir”.

Uno de los campesinos sobrevivió a la balacera pero fue rematado por el soldado profesional John Jairo Guzmán, así lo declaró Luis Fernando Ramos, otro de los militares implicados: “El soldado Guzmán estaba hablando con el señor Norberto Mendoza, entonces me le acerqué. El señor dijo que por favor le ayudaran. Ambos estaban de pie, el señor Norberto estaba de pie. Yo me acerqué y vi al señor Norberto Mendoza bañado en sangre. Yo me asusté y le dije a Guzmán “voy a buscar el botiquín”. Cuando yo avancé hacia atrás, avancé cuatro metros aproximadamente cuando escuché un rafagazo del soldado Guzmán. Entonces yo volteé a mirar al soldado Guzmán y dijo el soldado Guzmán: “Este señor había que matarlo porque este señor hablaba”.

Horas después del crimen surgió una componenda para ocultar los hechos. El cabo Gómez declaró: “El capitán nos reunió y nos informó que teníamos que hacer un pacto de sangre, que el que hablara se iba para el hueco”.

El capitán Juan Carlos Rodríguez Agudelo, alias Zeus,  ascendió a mayor y después de salir del Ejército se convirtió en el jefe del aparato milirar del capo del narcotráfico Diego León Montoya, alias don Diego. Zeus también está condenado por narcotráfico.

Por todo esto, es muy reveladora la vía por la que el verdugo de Cajamarca llegó a declarar en el juicio al hermano de Álvaro Uribe. En una diligencia del proceso contra Santiago Uribe, Zeus aseguró que la invitación para declarar se la había hecho el “doctor Diego”:

  • ¿Y por qué el doctor? ¿Cuál doctor Diego? –lo interrogó el fiscal del caso en una audiencia en febrero de 2018.
  • Diego es el abogado que yo utilicé para mandarle a Diego León Montoya la razón que fue el que me la trajo –respondió Zeus bajo la gravedad del juramento– Él me dijo que si estaba interesado en decir la verdad que iba a conseguir el radicado de la investigación, que él fue el que me la trajo. Yo hago el oficio con ese radicado y envío esa carta al fiscal general de la nación.
  • Con la venia del señor juez y de los aquí presentes –replicó el fiscal–, también hay documentación remitida a la Fiscalía, donde alguien que se hace llamar Diego Javier Cadena Ramírez ofrece su declaración dentro del Proceso 36798. ¿Es ese Diego al que se refiere?
  • Sí señor, ese es el Diego al que yo me refiero.

Es decir, Zeus llegó al proceso de Uribe por cuenta del tramitador de declaraciones Diego Cadena, quien le prestó sus servicios jurídicos para gestionar su ingreso a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, según lo declaró el propio mayor Rodríguez.

Aquí cabe recordar que Cadena también ha ofrecido favores jurídicos a otros testigos como Juan Guillermo Monsalve, Enrique Pardo  Hasche y Carlos Enrique Vélez. A este último le dio además varios millones de pesos, pero Álvaro Uribe asegura que no sabía. Quizás Cadena también ha tratado de aprovecharse de la ingenuidad del expresidente.

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