ATERRIZADO
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Esa y otras conversaciones que están en expedientes judiciales de Colombia, así como el historial del avión en venta,  podrían resultar de mucho interés para las autoridades en Estados Unidos.

Por Daniel Coronell

El avión lo están vendiendo a precio de ganga. Apenas 460.000 dólares, cerca de 1.800 millones de pesos colombianos, un verdadero regalo para comprar un jet. A juicio de un conocedor, los vendedores pueden tener afán. Es un Beechcraft 400 de dos turbinas producido en el año 2000. Hay aviones más antiguos de la misma referencia por los que piden casi el triple. Las fotos del anuncio muestran que la nave para ocho ocupantes tuvo mejor pasado que presente: los asientos de los pilotos están gastados y cubiertos por forros que recuerdan más a una buseta bogotana que a un avión privado.

La matrícula del avión N119TC fue otorgada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) a una corporación de Delaware llamada World Class Jet. Una empresa del mismo nombre fue establecida en Florida por los señores Diego Cadena y Álvaro Cadena. El primero es un abogado que ejerce más bien como visitante de cárceles en busca de cartas, videos y testimonios favorables para sus causas. El segundo, un asistente de fisioterapeuta a quien su hermano Diego llama “Miami”.

Diego Cadena está citado el próximo jueves a formulación de cargos por soborno en actuación penal y fraude procesal dentro del caso de manipulación de testigos que implica al expresidente Álvaro Uribe. El abogado, hoy bajo detención domiciliaria, ha admitido públicamente que usó ese avión para desplazamientos suyos nacionales e internacionales.

El periodista Gerardo Reyes, director de la Unidad Investigativa de Univisión, descubrió que el aparato fue mencionado dentro de un proceso penal en Guyana.

En un tribunal de Georgetown, un funcionario de inmigración llamado Jonathan Rausch fue acusado de alterar el sistema de gestión fronteriza para registrar que los pasajeros de ese avión llegaron de Panamá en un vuelo comercial de Copa Airlines en una fecha anterior a la real. La verdad es otra.

El avión despegó de Aruba, en abril de 2018, pidió aterrizar de emergencia por falta de combustible en Georgetown, Guyana. Allí las autoridades se percataron de que el plan de vuelo no registraba el nombre de los pasajeros: Juan Carlos Maquilón Pérez, Andrés Dacosta y Carlos Andrés Montalvo Carvajal, los tres de nacionalidad colombiana.

A pesar de la irregularidad, a los ocupantes del avión se les permitió salir del país por lo cual se abrió la investigación contra el funcionario de inmigración. Según la Aeronáutica Civil de Colombia, el pequeño jet partió de Guyana hacia Cali y ese misma noche voló de regreso a la Florida, en Estados Unidos.

Diego Cadena le dijo al periodista Gerardo Reyes que él no tenía nada que ver con el incidente: “Mi hermano prestó el avión para recoger a algunas personas, subieron al avión sin ningún problema”. Y agregó: “Puedo asegurarle, por mi buen nombre, que ninguno de ellos tiene antecedentes”.

Sin embargo, un documento del Tribunal Superior de Justicia de Brasil, recientemente conocido, asegura que una persona con los mismos nombres y apellidos de uno de los pasajeros hace parte de una supuesta banda de narcotraficantes que ha operado en ese país desde el año 2015:

“Según consta en los expedientes, la policía federal viene monitoreando desde octubre de 2015, una supuesta red criminal integrada por ciudadanos colombianos que estaría establecida en Belo Horizonte, Minas Gerais, y que tiene el propósito de almacenar y exportar drogas, principalmente a Europa y África. Los objetivos de esta investigación son los ciudadanos colombianos Silvio Alexander Moreno Peñaranda, CARLOS ANDRES MONTALVO CARVAJAL, Andrés Felipe Osorio Pareja, Juan José Tejada Galvis y William Triana Peña”.

Varias interceptaciones, efectuadas legalmente por el CTI de la Fiscalía, muestran a Cadena -por los mismos días de estos hechos- hablando sobre un avión incautado con un exagente federal de Estados Unidos, llamado Tom. En una de las conversaciones Tom señala:

-O.K. Yo tengo duda de que tengan algo, pero es casi imposible averiguar por qué tienen porque tienen un sistema instalado
-O.K -responde Cadena
-Si ellos allá te molestan, nosotros lo que podríamos decir es que, mira, ellos son clientes -continua el exagente federal- Sí, me fui en el avión, pero es que son clientes, son clientes míos. Me necesitaban entrevistar para ver si que quieren contratar, si hacemos negocio
-O.K. Y yo tengo las fechas en que en que me dieron las fotos y todo, todo lo tengo registrado…-asegura Cadena-  Entonces, ahí lo tengo en mi teléfono, lo puedo enseñar, ¿cierto? Mire, aquí está la foto de las personas. Me pidieron que averiguara si tenían problemas ¿o no hago eso?
-No, sí. Si te paran allá en Miami no más diles, no mira me fui de, de… Si tienes manera de borrar eso del teléfono antes de que te vayas, mejor.

Esa y otras conversaciones que están en expedientes judiciales de Colombia, así como el historial del avión en venta, podrían resultar de interés para las autoridades en Estados Unidos.

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