ZAR DE REASEGUROS Y ZAR DE SOBORNOS
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Por Alberto Donadio

Felipe Moncaleano Botero

Nadie conoce a Felipe Moncaleano Botero, salvo el puñado de personas que trabajan en el exclusivo mundo de los reaseguros. Pero Moncaleano es posiblemente una de las personas que más sobornos ha pagado en Colombia en los últimos cuarenta años y acaba de ser condenado en Miami a seis años de prisión por soborno y lavado de activos.

Lo paradójico es que en Colombia, su tierra natal, donde ha realizado negocios multimillonarios con entidades públicas y privadas desde 1977, se levanta una campana de silencio en torno a este cohechador confeso. La Fiscalía no ha investigado sus contratos con el Estado, sus actividades se mencionan poco en los juzgados y su nombre no asoma prácticamente nunca en la prensa.

El monto de las coimas de Moncaleano fácilmente excedería las que se revelaron desde 2016 cuando estalló el escándalo de Odebrecht. La Fiscalía calculó esos sobornos de Odebrecht en $84 mil millones. Los recibieron el exviceministro uribista Gabriel García Morales y el exsenador santista Bernardo “Ñoño” Elías, entre otros.

En enero un tribunal federal en Miami condenó a prisión a Moncaleano, de 67 años. Perderá la libertad durante más de un lustro y le incautaron tres apartamentos en el centro de Miami que valen cada uno 1.5 millones de dólares. En la investigación se descubrió además que Moncaleano falsificó un contrato.

La fortuna de Moncaleano se estima en decenas de millones de dólares. En 2015 compró por 3.1 millones de dólares un condominio en 900 Biscayne Boulevard a Kevin Durant, estrella de la NBA (Asociación de baloncesto profesional).

Por un contrato de reaseguros con el Ministerio de Defensa ecuatoriano, Moncaleano pagó un soborno de 10.8 millones de dólares. La comisión la recibió Juan Ribas Domenech, presidente de la aseguradora estatal Seguros Sucre en 2013-2017, y asesor del presidente Rafael Correa. Una parte del soborno, 1.2 millones de dólares, se blanqueó en cuentas bancarias en Miami.

Moncaleano fue acusado penalmente hace un año, en febrero de 2020. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos le confiscó el pasaporte y lo obligó a utilizar brazalete electrónico.

Si para conseguir un solo contrato de reaseguros Moncaleano pagó más de 10 millones de dólares en sobornos, es lícito preguntar y es necesario investigar si repartió coimas en Colombia desde cuando en 1977 se inició en el negocio de reaseguros con firmas como Cover, Heath Lambert y JLT Re, a las que representó en varios países.

El zar del negocio

Moncaleano ha sido el zar indiscutido del negocio de reaseguros, donde no operan más de una docena de corredores en el país. Ha ganado contratos de la Policía Nacional, Fuerza Aérea Colombiana, Satena, Ministerio de Defensa, DIAN, Ministerio de Hacienda, Ministerio de Trabajo, Aerocivil, ISA y EPM, entre otros.

También ha tenido negocios de reaseguros con el Grupo Sura, de Medellín. Un veterano conocedor del ramo de seguros dijo: “En Sura creen en Dios y en Felipe Moncaleano”. De 1995 a 2018 Moncaleano tuvo una relación “exclusivamente laboral y comercial” con Seguros SURA Colombia, respondió por escrito la compañía. Moncaleano manejó el 8% de los negocios de reaseguros de Sura, agregó. Por la dimensión de la aseguradora, ese 8% equivale a una gran cartera de corretaje.

El año pasado, cuando publiqué la noticia sobre la acusación contra Moncaleano, una fuente me informó que Satena acusó en 2011 a la firma de Moncaleano por beneficiarse de primas indebidas. En efecto, Moncaleano le cobró un sobreprecio de 750.000 dólares anuales a Satena durante dos o tres años.

¿Fue la única vez en que Moncaleano lesionó las finanzas de una entidad pública? ¿Por qué no se investigó si ese sobrecosto ocultaba el pago de sobornos? Una fuente señaló que, cuando la administración de Satena que descubrió el sobreprecio intentó quitarle el contrato a la empresa JLT, el secretario general del Ministerio de Defensa intervino para que eso no sucediera.

Una fuente que conoce a Moncaleano me dijo que no era la primera vez que se rumoraba el pago de sobornos como estrategia comercial para ganarse los contratos de reaseguros.

Cuando en 2019 JLT, el intermediario de reaseguros que Moncaleano representaba en Colombia, se fusionó con Marsh & McLellan, la cartera de corretaje bajó de 24 a 7 millones de dólares. Es decir, 17 millones de dólares eran coimas y sobrecostos.

Se sabe que Moncaleano costeaba lujosas invitaciones. “Llevaba a los clientes a premios automovilísticos en Europa o a Wimbledon o al Roland Garros. Trata a los clientes a todo taco. Es un comercial de miedo. Es un relacionista público genial”, indicó una persona que conoce a Moncaleano.

El fiscal general Francisco Barbosa no ha abierto una investigación en las entidades que le otorgaron contratos a Moncaleano para determinar si algunos funcionarios públicos recibieron sobornos. El año pasado pedí públicamente una investigación a la Procuraduría. Solo conseguí mutismo y más mutismo frente a las actividades de Moncaleano, nacido en Cali, pero cuya oficina principal estuvo siempre en Bogotá.

En Ecuador

La cronología del soborno pagado por Moncaleano en Ecuador es la siguiente, según la acusación presentada en Miami.

En junio de 2013, la firma de reaseguros de Moncaleano en Bogotá, JLT, obtuvo un contrato de Seguros Sucre para actuar como reasegurador del Ministerio de Defensa ecuatoriano entre 2013 y 2014. A finales de 2013, Seguros Sucre informó a Moncaleano que no renovaría el contrato del Ministerio de Defensa.

A comienzos de 2014, Felipe Moncaleano entró en contacto con José Vicente Gómez Aviles y con otras personas para que le ayudaran a mantener el negocio de reaseguros con el Ministerio de Defensa. Gómez Aviles es un ciudadano ecuatoriano residente en el condado Miami-Dade.

Moncaleano y un socio de Gómez Aviles se reunieron con Juan Ribas y con otros funcionarios de Seguros Sucre. Al cabo de estas reuniones, Seguros Sucre aceptó que la firma de Moncaleano siguiera manejando los reaseguros del ministerio.

Hacia septiembre de 2014, la firma de Moncaleano y una sociedad panameña no identificada en la acusación del IRS acordaron pagarle a esa sociedad US$1.8 millones como comisión por el contrato de 2013 a 2014 con el Ministerio de Defensa. También acordaron una comisión del 8% para el período 2014-2015.

Pero esos pagos no se hicieron a la cuenta bancaria que tenía en Panamá la sociedad panameña no identificada. Lo que sucedió fue que con aprobación de Moncaleano se hicieron pagos por concepto de comisiones por 10 millones 800 dólares a cuentas bancarias en Panamá, Estados Unidos y Suiza a la cuenta de otra sociedad panameña controlada por Gómez Aviles.

Moncaleano, Ribas y Gómez Aviles “blanquearon el producido de sobornos en moneda de los Estados Unidos a través de cuentas bancarias en los Estados Unidos y en otros lugares”, según la acusación.

En febrero de 2015, Moncaleano y Gómez Aviles redactaron un contrato falso y antefechado entre la firma de Moncaleano en Bogotá y la sociedad panameña controlada por Gómez Aviles. Ese contrato falso fue enviado al banco suizo para justificar los giros hechos a favor de la sociedad panameña de Gómez Aviles.

                     “Me extravié”

El abogado de Moncaleano en Miami dijo que su delito había sido una aberración pues su cliente fue siempre un ícono en su mundo y la persona más respetada en su profesión.

Ante el juez que lo condenó a 72 meses de cárcel, Moncaleano Botero declaró que no se reconocía como la persona que cometió el delito. Agregó que ha estado en contacto con el presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá para organizar charlas y conferencias sobre cómo observar en los negocios las más altas normas éticas: “Quiero que mi mensaje sea escuchado por el mayor número de personas y aspiro a trabajar también con universidades y empresas para compartir mi mensaje con la población”.

En la audiencia también indicó: “Me es difícil entender por qué actué como actué. Cómo me extravié en este negocio es algo que todavía estoy tratando de entender. Siempre he tratado de respetar la ley y guiarme por los principios éticos que me enseñaron mis padres”.

Quizá lo intentó. Pero los hechos demuestran que fracasó. Se había extraviado. Pero no ahora, sino hace años.

(Al terminar la sesión de Los Danieles de hoy, Alberto Donadio hablará sobre este informe en https://www.youtube.com/channel/UCtQ947jp7CidoPpUjrhzZrA)

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